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lunes, 9 de enero de 2012

Blues Masters Vol. 1 y sus caóticas e informativas notas.


Entre mis adquisiciones de ésta semana está Blues Masters Vol.1 Un muy buen recopilatorio de (obviamente) algunos de los standars del blues. No soy un versado en el asunto, y es por esto mismo que el Lp llamó mucho mi atención (mi novatez me impulsó). La lista de músicos y música es variada, pero nunca dispareja. Dentro de los surcos del acetato descansan por igual la dureza de They call it boogie de Mississippi Johnny Waters (la rola más larga del Lp), el movido piano que comanda I say yeah de Memphis Slim y ese blues con tenues aires de soul (así me lo parece) de Born under a bad sign de Albert King. Además se puede escuchar la famosa Hoochie Coochie Man de Muddy Waters, canción a la que, por cierto, el escritor José Agustín le dedica el primer mini-cuento de su libro Los grandes discos de Rock 1951-1975 (Editorial Planeta, México, 2001. Pág 15) titulado Nunca queda satisfecho. Dicho cuento termina con la siguiente imagen (imagen que se torna más nítida si se lee con Hoochie Coochie Man de acompañamiento):
"Encendió un cigarro de mariguana y lo fumó con la mano izquierda; con la derecha, la de la guitarra, desabotonó la bragueta, sacó su animalote de veintidós centímetros y procedió lenta, delectante, elegantemente, a masturbarse frente al espejo."



Jimmy Reed es otro blusero que también está incluido en Blues Masters Vol.1( con Baby, what you want me to do como carta de presentación); y también a él José Agustín le dedica un apartado en su recuento de los grandes discos de rock. En dicho apartado, en una supuesta charla entre pachecos, se dice:
"-La máxima de Jimmy Reed es "Baby, what you want me to do".
-Qué rolón, pero es de Willie Dixon.
-Elvis se la echa padrísima en el concierto en que trae la chamarra de cuero negro. Cada vez que se le atoraba la tocada, recurre a ese rolonononón.
-Pásala, no te cuelgues."  (Idem. Pág. 18)



El lado instrumental (casi casi) del blues dice "presente" en boca (más bien en dedos) de Booker T. Laury con su Booker Boogie, canción en la que la tríada de piano, contrabajo y armónica teje un cachondo ritmo que durante casi tres minutos y medio labra el camino para que la voz de T. Laury aparezca, como mero cierre, cuando todo el trabajo ya está hecho. De mis favoritas del acetato.

En el sexto surco del lado A del Lp se encuentra la abrasiva Dust My Broom de Elmore James, un muy buen track que es muy mencionado en las notas que se encuentran en la contraportada de Blues Masters Vol.1. Dichas notas son, a la par, caóticas e informativas, ya que inician hablando de una cosa y entonces... ¡corte! y pasan a otra sin ton ni son. Al parecer los editores del disco sólo buscaron algunas notas sobre algunos de los músicos incluidos, y al más puro estilo, tan socorrido hoy en día, del cut and paste lograron llenar la contraportada de información. Para evitar cualquier reclamo dejaron las notas en inglés, y así a primera vista da el gatazo de ser un conjunto unitario de información blusera.

Me tome la libertad de traducir, separar e identificar un poco las notas que acompañan Blues Masters Vol. 1, ya que aunque caóticas, sí logran ayudarnos un poco. Si se les separa como es debido, dibujan aspectos generales de algunos músicos como Elmore James, Jimmy Reed y John Lee Hooker. Aquí les dejo  el disco digitalizado, espero que lo disfruten:




Y aquí les dejo las notas ya traducidas (las anotaciones en mayúsculas son mías), también espero que les sean de su agrado:
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COMIENZAN HABLANDO DE LA FORMA EN QUE ALGUIEN (NO SABEMOS QUIEN) DESCUBRIO LA MUSICA DE ELMORE JAMES, Y COMO ESTA MUSICA TIENE UNA NUEVA RE-EDICION.
Desde que el blues nació (y algunas personas te diran que ellos nunca nacieron, como el famoso personajes de ficción Topsy, ellos "sólo crecieron"), los cantantes y músicos de blues han tenido sus instrumentos favoritos con los cuales expresarse.
Dentro de la historia, los guitarristas que han tenido que tocar y cantar a su manera se cuentan por centenares. Ellos llegaron desde el rico y fértil Delta del Mississippi, y los críticos han tenido que escribir de estos hombres y de sus estilos - primitivo en sus inicios, pero hoy forman la base de la era del blues eléctrico y urbano. Los nombres de los pioneros ahora son famosos.
Elmore James -a él lo escuche a inicios de lo sesentas -yo contaba con quince años de edad, recien había descubierto el blues- . En la tienda de discos de Dave Carey, en Streatham, había una gran sección secundaria, la mayoría de ellos eran discos de jazz. Un día una rara colección de importados apareció, tenían un grueso protector de portadas, en el frente podía haber un estilizado retrato del cantante o una fotografía de una dama negra, usualmente sentada en un bar y con mirada seductora, y una lista de los otros lanzamientos de la compañia en la contraportada -ninguna otra información-. Estas "joyas de la corona" de la marca no sólo eran baratas (lo más importante) sino que tenían artistas fantásticos - Howlin´Wolf (sus primeros lanzamientos), John Lee Hooker, Smokey Smothers, Etta James, etc, y al reverso de este conglomerado un album de este tipo Elmore James.
En ese entonces yo estaba totalmente enloquecido por Robert Johnson y Son House y ¡tómala mi chulo! aquí había un tipo que estaba haciendo eso en la guitarra electrica ¡y con una banda de apoyo!.
¿Esa banda mueve?, ¿Esa guitarra slide quema? Y encima de todo eso las emocionales y angustiadas vocalizaciones de Elmore. Eso fue todo. Tuve que recoger mi guitarra y un amplificador. Cuando mis padres salieron enchufé el tocadiscos Dansette al amplificador, junto con mi guitarra y toqué junto a Elmore James y los Broomdusters -¡probablemente la mejor banda con la que yo haya tocado!-
Así que aquí tenemos otra re-edición de Elmore. Pienso que todas las pistas han sido lanzadas con el paso de los años en una u otra forma. Aquí están otra vez para nuevos oidos (o para personas como yo, quienes hemos acabado con nuestras copias anteriores). Esta música es tan grande como siempre, y tan significativa en 1980 como lo fue el día en que la grabaron, así que pon el disco en tu tocadiscos Dansette/ o tu centro de audio, sientate (o brincotea) con Homesick, J.T., Johnny, Odie, y al frente el gran Elmore James.
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AQUI COMIENZAN A HABLAR DE JIMMY REED.
"Un verdadero blues sureño es cantado con espíritu por Jimmy Reed, mientras que el combo de sonidos sale apoyado por una harmónica y una salvaje guitarra; debería complacer a algunas áreas del sur." Así fue como la Billboard describió "High and Lonesome", otorgándole una puntuación de 69 en su reseña de Septiembre de 1953.
Actualmente la reseña está en la re-edición de Change -aparentemente Art Sheridan, propietario de Chance (sic) Records, fue amigo de Vivian Carter y de Jimmy Bracken, los dueños de Vee Jay, y habían tomado control de la distribución de los dos primeros discos de Vee-Jaly (sic), para ayudar a que la compañia tomara vuelo.
Nacido el 6 de Septiembre de 1925, vivió hasta los 15 en una plantación en Dunleith, Mississippi, tocando la harmónica en sus ratos libres, palomeando con Eddie Taylor en cada oportunidad que se presentaba.
Después de un periodo en la marina se casó y arribó a Chicago, comenzando a trabajar en un acerera, y eventualmente mudándose a Valley Mould Iron Foundary en 1951. Al mismo tiempo empezó a trabajar en las calles del South Side de Chicago con Jody (Willie Joe) Duncan. Duncan tocó un monocordio repicado con un broomwire, y ocasionalmente golpeaba un conjunto de cucharas, coordinadas con la harmónica y guitarra eléctrica de Reed. Sonaba como un comienzo poco prometedor, pero Duncan pronto emigró a California y ahí grabó su bizarro "Unitar Rock" para Specialty.
Mientras tanto Reed tocaba con otros músicos más cumplidores, como son Kansas City Red, Blind John Davis y Floyd Jones, y se encontró de nuevo con su viejo amigo Eddie Taylor.
Los recuerdos de ésta época son confusos, pero al parecer Reed tocó regularmente en Gary, Indiana con John y Grace Brim, Taylor, Johnny Littlejohn y Albert King -que en ese entonces era baterista-.
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DE LA NADA, PASAN A HABLAR DE JOHN LEE HOOKER
El mensaje de John Lee Hooker, desde su primera sesión en 1948, sesión que produjo la millonaria "Boogie Chillen". Él mismo, al ser tan genuino, se labró un nicho en el altamente competitívo mercado del R&B.
Su estilo es una combinación del blues del Mississippi en concordancia con el rasposo estilo citadino. Hay un pequeño enganche de por medio: una voz amenazante o llena de exaltación sexual, furiosos solos de guitarra e hipnóticos patrones rítmicos... imaginen una fusión entre Roy Brown y Bo Diddley.
Asentado en Detroit pero firmado primero por una compañia de West Coast, Hooker (para quien su frase era "Tú pagas... yo toco) no tenía menos de setenta 78´s lanzados en veinte distintas compañias, con seudónimos como "Birmingham Sam and his Magic Guitar". Firmado en 1955 por la compañia de Chicago Vee-Jay, el estilo rasposo de Hooker fue bajado de tono para encajar con el sonido de Chicago, sonido ejemplificado por Muddy Waters y Little Walter. Sus discos testifican que Hooker no era un músico ordinario. Ignorando los libros de texto, el se complació con cosas como seguir manteniendo el tiempo. Vee Jay sorteó las dificultades del acompañamiento escogiendo a los músicos indicados. Eddie Taylor como segunda guitarra (el hombre detrás del éxito de Jimmy Reed), el bajista George Washington y Quinn Wilson, además del baterista Tom Whitehead y Earl Phillips.
El sonido de Vee Jay tomó forma con una ajustada, pero movida banda,con la rica voz de Hooker y el brillo de su guitarra en estacato. Éxitos como "Dimples" se convirtieron en una inspiración para la escena del R&B de los sesentas. Su carrera en Vee Jay lo llevó de los ghettos de Detroit a la aclamación mundial...
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AQUI, AL PARECER RETOMAN EL TEMA DE ELMORE JAMES.
Con una revisión de "Dust My Broom" de Robert Johnson, y un instantaneamente identificable boottleneck riff de guitarra, Elmore James capturó la imaginación de la creciente audiencia de blues de los sesentas (como lo testifica el guitarrista Dave Kelly en las notas de su "One Way Out").
Para los fanáticos europeos James era entonces un misterio, una figura casi mítica, sólo unos pocos lo habían conocido e inclusive unos cuantos menos los habían visto actuar. Esos eran los días anteriores a Blues Unlimited, esa confiable fuente de información del blues. Lo que conocemos de Elmore James fue cosechado de las columnas del Jazz Journal y de los reportes de George Adins, quien actualmente lo vio actuar en un club del West Side de Chicago. Todos maquinado nuestras propias fantasias y prejuicios acerca del hombre. Por 10 años el único dato duro de él, fue su muerte. El resto de su biografía -como la de Robert Johnson- son puras conjeturas. Gracias al trabajo tardío de Mike Leadbitter, ahora tenemos la verdadera biografía, inclusive tenemos la hora de su nacimiento: las 7 en punto del 27 de Enero de 1918, en Richland, Mississippi, el hijo ilegítimo de Leola Brooks. Para la mayoría Elmore James, es ahora, quizás mejor recordado como la persona que con su música ayudó a crear un renacimiento del blues blanco. Si en los sesentas, no hubiera habido bandas de blues de blancos que copiaran sus canciones, el nombre de Elmore James nunca hubiera alcanzado tantos nuevos oidos. El album de John Mayall "Hard Road", que se mantuvo en las listas de popularidad del Reino Unido por diez semanas, incluye "Dust My Blues", el grupo Cream usó "Crossroads" en su album doble más vendido "Wheels of Fire", y Jeremy Spencer de Fleetwood Mac hizo una carrera basada en el dust-my-broom motivo. La ironía es que mientras esas bandas copiaban a Elmore James (y brindaban a su música una audiencia mayor) la mayoría de las canciones que ellos imitaban, derivaban en realidad de otros bluseros. También debería ser tomado en cuenta que la música de Elmore James motivó a los fanáticos del blues a ir más allá de él, y buscar a sus mentores e influencias.












domingo, 26 de junio de 2011

Toda una vida chingando al León.

"A fines de los sesenta, Alexandro Jodorowsky presentó sus Fábulas pánicas en el suplemento cultural de El Heraldo; eran tiras de monos con la neta condensada del maestro Alexandro, que en ese momento se hallaba en el cenit de su gurez." (Agustín, José. La contracultura en México. Editorial Debolsillo, México 2004. Pág. 119)



Ilustración que forma parte de: Jodorowsky, Alejandro. Fábulas pánicas. Organización Editorial Novaro, México 1977. Pág 33)

¿Cuántas veces al día no tenemos esta actitud?
Multipliquémoslas por los siete días de la semana.
Después por cuatro semanas al mes.
Y por último... bueno ya saben.
¡Vaya!
Toda una vida chingando al León.

domingo, 17 de octubre de 2010

Im the balls-licker of the Universe… (In GDL)

Plenipotenciarios.
Pleni – potenciarios.
Pleni – poten – ciarios.
Ple – ni –po- ten- ci-a-ri-os.
P-l-e-n-i-p-o-t-e-n-c-i-a-r-i-o-s.
No.
Me lo temía: ni deletreada deja de sonar mamona
Vaya palabrita tan pedante, y los que vivimos en Jalisco hemos tenido que aguantarla, por lo menos, durante un mes (quizás un poco más). Lastimosamente así es, por aquí por el barrio andan sueltos los Plenipotenciarios; me imagino que se escribe así, con  mayúscula al inicio, si no, no serían Plenipotenciarios y después de todo ¿quién chingados soy yo para regatearles algo de nobleza? Están encerrados, por ahí quién sabe donde, charlando amena y tranquilamente con esa gracia natural que solamente otorga la diplomacia. En la vida cotidiana, en las calles que recorremos todos nosotros, en los tratos que tenemos a diario, a la diplomacia la conocemos con el nombre de hipocresía, pero eso es otro asunto (¿”cortesía”? ¡No! Eso es otra cosa; el matiz es fino pero existe).
Tengo una mente de A a B sin escalas. No logro imaginar como es despertarse todos los días y decir: Good day sunshine… soy un Plenipotenciario. No dudo de que sea una gran forma de romper el hielo: “Hola soy Jeget y soy Plenipotenciario. ¿Y tú que haces de tu vida?”, pero me es difícil visualizarlo. Si no puedo concebir a una persona así, mucho menos a un montón de ellos reunidos en una misma sala. Ojalá que se les haya prendido el foco y hayan mandado imprimir etiquetas con: Hello my name is: (seguido de un fino garabateado) Plenipotenciario. De no ser así, aquello ha de ser un caos.

Bueno, ellos están por estos lares, disfrutando la preciosa ciudad que los rodea ―mientras no vayan más allá del perímetro permitido (tourist only) todo estará bien, porque me duele decirlo pero esta ciudad es una especie de teatro de Cachirulo; toda entraña es mórbida―  se darán tiempo de discutir “la agenda”, que dicho sea de paso nunca concuerda con la nuestra. Es plática de adultos, ustedes saben, nada que sea de nuestra incumbencia, ni nada que podamos comprender.
El mote de “Plenipotenciario” ha de ser mucho peso para un solo gafete. Son de esos títulos que, por más que busques u ofrezcas,  no los consigues en el mercado negro. Hasta la fayuca tiene sus límites. Sin que nos tiemble la mano podemos colocarlo a la altura de otros magnánimos adjetivos como: Capo, Amo, Rey o Señor, y no cualquier señor sino… Señor del Universo.
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Dejemos hablar a los que saben.
Lo que sigue es un gran préstamo que le pido al escritor José Agustín:
En 1948, Jack Kerouac bautizó a su grupo y a la vez definió a la gente de su edad: “Es una especie de furtividad, como que somos una generación de furtivos”, le dijo a Clellon Holmes, quien lo transcribió en Go, la primera, y según dicen muy buena, novela sobre los beats, publicada en 1952; “una especie de ya no poder más y una fatiga de todas las formas todas las convenciones del mundo… Por ahí va la cosa. Así es que creo que puedes decir que somos a beat generation”, o sea una generación exhausta, golpeada, engañada, derrotada. Herb Huncle (célebre conecte y  gandalla intelectual de Times Square que surtía a William Burruoughs) le había pegado a Kerouac ese uso de la palabra “beat”, y a su vez él lo había levantando del ambiente del jazz y de la droga, donde, por ejemplo, se decía: “I´m beat right down to my socks”, algo así como “estoy molido hasta las chanclas”, “estoy madreadísimo”, “ya no puedo más”. Otros dicen que “beat” más bien significaba “engañado”, es decir, que la droga que se conectó era chafa. En todo caso, también usaban el término como participio del verbo “to beat” (deberían ser “beaten”, pero en las mutaciones alquímicas del caló el sufijo se perdió), así es que para Kerouac “beat” también implicaba “golpeado” y “derrotado”. Con el tiempo la palabra derivó en “beatnik” y, por supuesto en Beatles. Años después, Allen Ginsberg diría que “beat” era una abreviación de “beatífico” o de “beatitud”; Jack Kerouac coincidió, y En el camino asentó, refiriéndose a Neal Cassady - Dean Moriarty: “Era BEAT: la raíz, el alma de Beatífico.”Los dos tenían razón pues la religiosidad era profundísima entre los beats, además de que se caracterizaron por la entrega y la devoción con que emprendieron sus proyectos, por lo que pueden considerarse como individuos de una pureza insólita en tiempos cada vez más corruptos y deshumanizados.” ( Agustín, José. La contracultura en México. Editorial Grijalbo, De bolsillo, 2004. México, D.F. Pág. 22 -23)

De todas las acepciones a las cuales se refiere José Agustín (derrotado, droga chafa, participio del beaten, etc…) Donovan Leitch se decanta por la de “beat” como raíz de beatitud. Así lo hizo ver Donovan el trovador, en su disco del 2004 Beat Cafe. Este disco lo podemos resguardar en el anaquel rotulado con el letrero de “Disco conceptuales”, ya que de inicio a fin sigue una temática fija (tanto en el sonido del disco, como en la parte lírica y el arte del mismo, arte que corre a cargo del propio Donovan); dicha temática es la de recrear el ambiente de los cafés beats de los años 50´s y 60´s. Donovan sabe de lo que habla, por que él mismo fue, y es, una de las figuras capitales de la contracultura que se desarrolló, sobre todo en los 60´s. Cuando la fiebre beat estaba en su apogeo y la cultura hippie estaba comenzando a escalar peldaños, Donovan estaba entregando al mundo himnos como Atlantis, Sunshine Superman, Cosmic Wheels o Catch the Wind. Es por esto que Beat Cafe (el disco) suena genuino y exhala un aire de autenticidad. Lo que en iniciados en el tema  (como yo) sería un ejercicio de investigación, en Donovan se convierte en una suerte de rememorar victorias intensamente vividas y ganadas a pulso.

En una larga nota que viene incluida en el booklet de Beat Cafe Donovan dice (entre otras cosas) que dicha producción no debe ser entendida como un mero recordar épocas pasadas, NO, nada más alejado de la verdad. Lo que Donovan buscó en aquel CD del 2004 fue mostrar a las nuevas generaciones de artistas como es que en los 50´s y 60´s se logró crear algo autentico e innovador, que permeó toda la cultura popular. Los beatniks, así como los hippies lograron atraer la atención mundial hacia nuevas formas de percibir la realidad, hacia maneras novedosas de confrontar el mundo. En palabras del propio Donovan Leitch:
“en los 1960´s las letras con contenido social entraron a la música pop, desde la invasión del folk a los primeros lugares de popularidad, trayendo con él canciones sobre el movimiento en pro de los derechos civiles, anti-bélicas, con conciencia ambiental y sobre el movimiento feminista. El blues y el jazz hicieron retornar  a la música pop a sus raíces. La filosofía, la poesía beat y la meditación budista abrieron el mundo interno de la compasión y la reflexión. El mundo occidental adoptó el moderno estilo de vida del arte, y a donde iban los artistas, la masa los seguía. Todo esto surgió en los cafés bohemios, clubs de jazz y R&B, escuelas de arte y librerías de moda del llamado underground. Esto ya había pasado, varías décadas atrás en el Paris de 1846. Esto es lo que yo exploro, la visión de la “vida moderna” como se vio desde la “bohemia”. Estamos cegados por esta visión, y las nuevas generaciones deben crear su propio “café bohemio” (beat café) ―esto puede ser descrito como un estado mental, un oasis de la cultura y del actual café. En mi nuevo disco he creado un café virtual para alentar a los jóvenes a continuar la exploración.”
Ese “estado mental” del cual habla Donovan no es otra cosa que el término “beat” entendido como raíz de “beatitud” del que habla José Agustín en su libro La contracultura en México. El creador de Jennifer Juniper define su visión de lo que es ser “beat” en los siguientes términos:
“Beat: el eterno código del exiliado.
Siempre, los bohemios y los beats retaron a la codicia y la hipocresía. Ellos representaron una actitud de disidencia, enfocando una brillante luz en los absurdos de la sociedad. Expresado usualmente en el estilo de vida de una de las artes, los auto-exiliados bohemios y beats se continúan reuniendo en la libre atmosfera del café.
Donovan.”

Ante tanta elocuencia, y con la mirilla bien ajustada en el objetivo a cazar, los resultados no podían fallar; y no lo hicieron. Doce temas que no tienen desperdicio, desde el que abre la sesión Love floats hasta el que baja el telón Shambhala (estas dos con un gran aire oriental), ninguno deja mal sabor de boca. Tanto el segundo track Poorman´s sunshine como el homónimo Beat cafe juguetean con ese sonido jazzeado que tanto se enlaza con la cultura beat. En la canción Beat cafe se da un sugerente diálogo que con sus líneas nos dibuja un vivo bosquejo de lo que eran los cafés beats: I wanna go/ to a beatnik cafe/ where the lights are low/ the music is cool/ and the chicks are slow/ poet in a baret as the sax he blow/ and the bongo-boy/ go man go// Como para ponerlo de anuncio lumionoso ¿no?
La cuarta y casi intraducible Yin my yang da cuenta de esa aura de misticismo, emparentado con el budismo, que rodea a los poetas beats. José Agustin saca a colación como Allen Ginsberg se fue de viaje a la India y a Japón y regresó con una actitud totalmente renovada, Agustín habla de “una especie de satori, una iluminación que le permitió aceptarse cual era y conciliar sin conflictos sus contradicciones, sus lados apolíneo y dionisíaco, las bodas del cielo y el infierno. (Pág. 27)”
Donovan le canta a la amada (o quizás simplemente frecuentada, en esos tiempos el sexo corría libre, y uno nunca sabe que esperar con estos beats) You yin my yang/ i´ll yang your yin/ you be for me/ sweet fantasy// you black my white/… Si las chicas eran slow y los tipos les prometían yanguear su ying, imagino que todo fluía naturalmente. Las caras de satisfacción corren por cuenta de la casa.
Si los cafés beats se distinguían por esa mezcla de música con poesía y diversas artes, entonces Donovan tenía que dar cuenta de ello también. De eso se encarga el track 11 Do not go gentle, que es una musicalización de un poema de Dylan Thomas (nada más ni nada menos). Entre todo ese cúmulo de poesía, jazz, rock y folk todavía queda espacio para un blues ―cargado de todos los otros elementos―… y que blues: Lord of the Universe.
Con una guitarra grasosa, sucia y arrastrada, Donovan se enfunda el traje del Señor del Universo y canta de la manera más arrogante posible una letra con una gran carga de cinismo y un derroche de altanería. No podría ser de otro modo. Cinco minutos en el discurso de Dios (en cualquiera de sus muchas presentaciones; las ovejas, el mundo y las baterías no vienen incluidas) Antes de Lord of the Universe, el que nos miraran de arriba abajo nunca sonó tan bien.
http://www.appleseedmusic.com/donovan/beatcafe.html  (link de la disquera que lanzó Beat Cafe, donde aparecen reseñas del disco, así como una biografía del nacido en Glasgow)

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Artista: Donovan Leitch
Disco: Beat Cafe (2004)
Track # 8: Lord of the Universe ver video aquí.
Duración: 4:47
El señor del Universo.
Soy el Señor del Universo/
Es mejor que no te metas conmigo/
Soy el Señor del Universo/
Es mejor que no te metas conmigo//
Estoy por encima y por debajo/
Estoy en tu pequeño pulgar/
Estoy en cualquier lugar al que vayas a ir/
Estoy en el interior y el exterior/
Aunque los tontos lo duden/
Cuando ellos  tratan de descomponerme//
Soy el Señor del Universo/
Es mejor que por nada/
Te metas conmigo/
Soy el Rey del Universo baby/
Es mejor que no te metas conmigo/
Yo nunca vivo y nunca muero/
Todo es lo mismo para mi/
¿Cómo no lo puedes ver?/
Porque yo soy el Señor del Universo/
Es mejor que no te metas conmigo/
¡Porque te voy pisotear!//
Puedo congelar tu mar/
Puedo quemar tu árbol/
Estoy en cualquier lugar al que vayas a ir/
Estoy en el Norte y estoy en el Sur/
Estoy en tu dulce y enmelada boca/
Oh, soy el Señor, yo soy el Señor del Universo/
“Fuerza vital” es mi nombre/
Sí, soy el Señor, sí soy el Señor/
Soy el Señor del Universo/
Es mejor que no te metas conmigo/
Digo que es mejor que por nada/
Te metas conmigo//
Sabes que te amo, para mí eres tan querida/
Por eso, por favor, por favor por favor/
No te metas conmigo/
Sabes que no te debes meter conmigo/
Ooh sííí, te amo baby/
No te metas conmigo/
Si quieres complacerme, no te metas conmigo//

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Im the Plenipotenciarý of the Universe…
¡Ja!, creo que eso es pleonasmo ¿no?
Mmmm, veamos…
Plecnipotencciari Noster, qui es in GDL…
¡Ni en latín!, y si una palabra no suena cabrona en latín, entonces sí que está en problemas.
Ni como ayudarles a nuestros poderosos visitantes.
Aunque si de verborreas se trata, que tal esto:
“Plenipotenciario” Adj. y s. Dic. Archirequetecontramamón.

P.D. Decepcionante y grandilocuente (y grandilocuencia es precisamente una palabra grandilocuente; debe existir algún tropo que nos explique ese tipo de palabras, y si no, pues debería haberlo).El adjetivo de “Plenipotenciario” es grandilocuente. Soltado a bocajarro sí que impresiona, nos hace levantar las manos instintivamente, pero ya rascándole un poco más al asunto:
plenipotencia. F. Poder pleno, que se concede a otro para ejecutar, concluir o resolver una cosa.
Plenipotenciario,ria. Adj. y s. Dic. De la persona que envían los jefes de Estado a organizaciones o a otros Estados, con plenos poderes para resolver los asuntos.
En palabras llanas, sin florituras y en nuestro caló: Achichincle. ¶ Sin. 1 y 2 gato, lamehuevos.
Ipso facto:
Im the balls-licker of the Universe…