sábado, 1 de enero de 2011

Manualidad de Jeget # 2: El erótico Bataille. Una raquítica introducción.

Puede decirse del erotismo que es
la aprobación de la vida hasta en la muerte.
Georges Bataille.
Introducción.
En la filosofía hay duplas por las cuales se han derramado océanos de tinta: fe y razón, mente y cuerpo, verdad y falsedad, materia y espíritu, etc… una más, sin lugar a dudas, sería la de sexo y religión. En el pensar común de nuestros días, no hay nada más contrapuesto que la sexualidad y la religiosidad. Nos han inculcado que son dos tópicos totalmente opuestos, son las antípodas de la vida del hombre y cada cual tiene su respectivo lugar: la santa se exhibe en la iglesia y la madame en el burdel.  Pero… si no fuera así, si alguien llegara con una propuesta de pensamiento, en la cual lo sexual encontrara cabida dentro de lo religioso y viceversa. Si apareciera una persona que nos diera santo y seña de la localización del terregoso cruce de caminos de lo sexual y lo religioso —una suerte de Robert Johnson del erotismo; igual de enigmático que el mítico blusero— ¿le pondríamos atención?... Quizás aun no sea demasiado tarde.
Si bien la persona, Georges Bataille  (Billom, 10 de septiembre de 1897- París, 9 de julio de 1962), ya murió, aún nos quedan sus textos, su reflexión sigue ahí, como una invitación abierta a ver desde otra perspectiva la sexualidad humana, o mejor dicho el erotismo. Porque el erotismo es la bestialidad sexual, es lo genital, pasado por el tamiz de la cultura, de lo humano. Sólo los seres humanos creamos, percibimos y caemos ante el embrujo del erotismo. Además, lo sexual es algo que siempre ha movido la vida de los seres humanos. El sexo y su prohibición, omisión o aceptación han acarreado revueltas, revoluciones y nuevas formas de convivencia dentro de la sociedad. Entonces al ser el erotismo una faceta primordial de algo tan importante como la sexualidad humana; llegar a comprenderlo es lograr un acercamiento importante al ser humano y a las distintas relaciones que entabla con su entorno. Para lograr dicho acercamiento al erotismo, hay que voltear la mirada hacia aquellos pensadores que han reflexionado sobre ese tema, y uno de ellos fue el francés Georges Bataille. Que este pequeño trabajo sirva como una introducción —muy sumaria— a la obra de este enigmático pensador.
Jeget den Enkelte.



   I.En el inicio fue la muerte… ajena.
 El pensamiento de Georges Bataille se desarrolla de la siguiente manera: comienza con la muerte ajena, avanza por el erotismo y llega a la pequeña muerte. El punto de partida de Georges Bataille es la muerte y lo que ésta acarrea en la existencia humana. Así lo hace ver  en La enseñanza de la muerte, uno de los textos inéditos recopilados en La oscuridad no miente (2001).

La muerte nada enseña, ya que al morir perdemos el beneficio de la enseñanza que podría darnos. Es verdad; reflexionamos acerca de la muerte de los otros. Trasladamos hasta nosotros la impresión que nos causa la muerte de los otros. Nos imaginamos a menudo en la situación de aquellos que vemos morir, pero justamente sólo podemos hacerlo a condición de vivir. (Bataille,2001 b: 97)

Lo que el pensador francés nos dice en esta cita, es que la muerte sólo puede ser entendida de manera plena cuando estamos muertos, y esto, como se habrá adelantado con suma perspicacia, no nos sirve de nada. Pero la imposibilidad de conocer personalmente a la muerte, no logra hacer que el hombre renuncie a sus dudas sobre este tema. La muerte está presente, primero, como hecho fáctico en el ahora y la otredad: las personas mueren. Después la muerte está presente como la única garantía de la vida humana en el porvenir y en la subjetividad: voy a morir. En la reflexión de Georges Bataille  la muerte inunda la vida humana con su omnipresente y densa sombra.
Esta incomprensión total (muerte propia) o esta comprensión parcial (muerte ajena) de la muerte, lleva al hombre a sentir cierta nostalgia, pero aquí bien cabe preguntarnos dos cosas: ¿nostalgia de qué? y ¿esa nostalgia de dónde nos viene?;  dos preguntas totalmente válidas y centradas en la temática que aborda Bataille.  El autor de El erotismo lo sabe, y por ello da respuesta a cada una de esas interrogantes.
 A la pregunta: ante la muerte ¿de qué siente nostalgia el hombre? Bataille responde que la muerte de los demás  despierta en el hombre la nostalgia por la continuidad perdida. A la segunda pregunta: esa nostalgia del hombre ¿de dónde le viene? Bataille responde que esa nostalgia, el hombre la arrastra como un pesado fardo que le heredó su  génesis, su forma de venir al mundo: su natalicio. Aclaremos esto.

II. Continuidad y discontinuidad.
En su libro El erotismo (1997) Georges Bataille comienza por hacer la diferencia entre los conceptos de continuidad y discontinuidad. Dichos conceptos son piezas claves en el desarrollo de su reflexión acerca del erotismo. Lo que Bataille dice sobre estos dos conceptos es que, cuando el hombre (en tanto que especie y no en referencia a su sexo) nace, lo hace de manera radicalmente personal, esto es, que con cada nacimiento, un nuevo ente (o “ser” con minúsculas y en el sentido coloquial del término, porque “Ser” filosóficamente hablando es algo muy distinto, como ser podrá ver más adelante) ha venido al mundo. Las cosas se aclaran más con ejemplos: Al momento de dar a luz, cuando al recién nacido le cortan el cordón umbilical, en verdad le están cortando el último lazo que lo unía con otro ente, con su madre. Pero no se crea que Bataille está hablando de una separación física o anatómica, no. Bataille habla de algo más profundo, algo que igual incluye tanto lo biológico como lo jurídico, lo social y lo sentimental, pero que supera con creces la fuerza y el peso de la unión de todos estos aspectos: Georges Bataille habla de una separación ontológica. Más allá de las relaciones sanguíneas, jurídicas y sentimentales que podamos sacar a colación; entre el recién nacido y la madre en verdad hay un abismo ontológico (relativo al Ser, ahora sí con mayúsculas y en sentido filosófico), son dos vidas completamente separadas. Ni el hijo es la madre, ni la madre es el hijo. Somos, todos, totalmente distintos los unos de los otros. Mí vida es mí vida, así como la vida de los otros es exactamente eso, la vida de cada uno de los otros. En palabras llanas Yo soy yo y Tú eres tú. Bataille dice lo anterior con palabras más elegantes y concisas:

La reproducción pone en juego seres discontinuos. Entre un ser y otro hay un abismo, hay una discontinuidad. (Bataille, 1997:25)

Pero si estamos hablando de quiebre, de sesgo, de ruptura... entonces quiere decir que antes de eso, había algo que se mantenía completo. Sólo se puede romper algo que es mayor a las partes que lo forman. Entra en escena la continuidad ontológica de Georges Bataille.
Para este pensador francés la reproducción y el natalicio dan como resultado seres discontinuos, pero la muerte se encarga de unificarlos de nuevo en el Ser originario, porque en el principio había un Ser continuo.  Es a razón de esta continuidad perdida que al hombre que presencia la muerte de un tercero le nace la nostalgia por volver al Ser inicial. Ante la muerte el hombre se traga un suspiro. El sujeto discontinuo anhela la continuidad. En las primeras páginas de El erotismo Georges Bataille dice:

Este abismo, en cierto sentido, es la muerte y la muerte es vertiginosa, es fascinante. Intentare ahora mostrar que, para nosotros que somos seres discontinuos, la muerte tiene el sentido de la continuidad del ser; la reproducción conduce a la discontinuidad de los seres, pero pone en juego su continuidad, es decir que está íntimamente ligada a la muerte. (Bataille, 1997:25)

Páginas más adelante amplia su comentario:

En lo fundamental, hay pasos de lo continuo a lo discontinuo, o de lo discontinuo a lo continuo. Somos seres discontinuos, individuos que morimos aisladamente en una aventura ininteligible, pero tenemos la nostalgia de la continuidad perdida. Llevamos mal la situación que nos clava en la individualidad caduca que somos. Al mismo tiempo que tenemos el deseo angustiado de la duración de este caduco, tenemos la obsesión de una continuidad primera, que nos liga generalmente al ser. (Bataille, 1997:28)

A diferencia de otros misterios como son, el mundo, los cielos, la materia etc... La muerte se presenta como un misterio con mucha mayor preponderancia para el hombre, debido a su inherencia en la vida humana: todos nos dirigimos hacia ella; además la muerte —tímida como es— no arroja muchas pistas sobre su verdadera identidad. El hombre siente nostalgia ante la muerte, padece una nostalgia ontológica. Para aliviar, de manera paliativa, este padecimiento el hombre busca atisbos de la muerte, borradores de ella, y uno de estos bosquejos lo encuentra en la actividad sexual humana, en el erotismo. Pero… actividad sexual humana/erotismo ¿por qué la equivalencia de términos?

III. Actividad sexual humana y erotismo.
En la cotidianidad se maneja cierta distinción entre actividad sexual y erotismo. La actividad sexual es entendida como el momento donde el hombre deja ver su animalidad. El coito como resabio de “el animal” que después de fornicar recogerá del buró su atributo de “racional”. En tanto que erotismo es aquello que juguetea con el tabú sexual, un preámbulo de lo genital. Cotidianamente erotismo es lo sexual velado; es erótica la prenda de ropa que cubre los únicos puntos de piel que faltan por desnudar. Lo anterior es en base a la visión cotidiana, pero Bataille no lo ve de esta manera, para él toda actividad sexual humana es erótica.
Para que la sexualidad humana fuera totalmente animal, debería cumplir con dos requisitos: primero, tener como único fin la reproducción de la especie y segundo, estar libre de cualquier rasgo cultural. ¿La sexualidad humana cumple con estos requisitos? NO. Bataille lo hace explicito en su libro El erotismo, de ahí la siguiente cita:

Puede decirse del erotismo que es la aprobación de la vida hasta en la muerte.(...) Si se tratase de definición precisa, habría que partir ciertamente de la actividad sexual de reproducción de la cual el erotismo es común a los animales sexuados y a los hombres, pero aparentemente sólo los hombres han hecho de su actividad sexual una actividad erótica, y lo que la diferencia al erotismo y a la actividad sexual es una investigación o búsqueda psicológica independiente del fin natural dado a la reproducción y en el ansia por tener niños. (Bataille, 1997:23)

Esta postura la vuelve a reafirmar en Las lágrimas de Eros, otra de sus obras donde aborda estos tópicos, y ahí nos dice:

La mera actividad sexual es diferente del erotismo; la primera se da en la vida animal, y tan sólo la vida humana muestra una actividad que determina, tal vez, un aspecto <<diabólico>> al cual conviene la denominación de erotismo. (Bataille, 2007:41)

Para Bataille, el erotismo se funda en lo sexual-genital, sí, pero se distancia de esto por su carácter cultural (humano). La actividad sexual humana es muy ajena a la que practican los animales. La de estos, es una actividad basada en los instintos, sobre todo en el de preservación de la especie. En cambio la actividad sexual humana es guiada no por el instinto sino por aspectos culturales, inherentes en todo hombre; lo sexual en el hombre deviene en lo erótico. El erotismo es la bestialidad sexual, lo genital pasado por el cedazo de la cultura. La sexualidad se transforma en erotismo y rebasa así lo biológico, por esto mismo entra a colación la muerte. Si se deja de lado, en segundo plano, el “ansia por tener niños” entonces se minimiza la reproducción humana (vida) y se deja un espacio libre para que aparezca la muerte. Con lo anterior se aclara el uso de la palabra “diabólico”, Bataille aclara que no debe ser entendida en su acepción cristiana, sino como metáfora de la comunión entre la muerte y el erotismo.


III. Los tres distintos erotismos.
Recapitulemos: el deseo de atisbar la continuidad a través de la relación erotismo-muerte se convierte en la guía de la búsqueda erótica (sexual) del hombre, dicha búsqueda bifurca en tres distintos caminos: el erotismo de los cuerpos, el erotismo de los corazones y el erotismo sagrado. Conceptos que Bataille desarrolla en su libro El erotismo. (Bataille, 1997: 23-40) Aferrándonos al talante introductorio de este trabajo, podemos resumir los distintos tipos de erotismo de la siguiente manera:

Erotismo de los cuerpos: Cínico, siniestro y egoísta. Esto debido a que la nostalgia por la continuidad solo es sanada de manera parcial, paliativa y unilateral. Se preserva en gran medida la discontinuidad de los individuos. No hay compromiso real entre los amantes, no se traspasan los límites de la carne y la pasión sensual. Dice Bataille: Básicamente, la pasión de los amantes prolonga, en el terreno de la simpatía moral, la fusión de los cuerpos entre ellos.
Erotismo de los corazones: [i] La nostalgia por la continuidad encuentra un alivio mayor aquí, ya que en el ser amado se transparenta el ser (Bataille dixit). Pero esto a su vez pone en relieve el gran peligro de perder al amante. La muerte hace aparición debido a la angustia de saberse enganchado a un ser discontinuo. Hay compromiso entre los amantes pero deviene en un nuevo egoísmo, donde cada uno de los amantes quiere al otro solo para sí. El erotismo de los corazones se torna en una relación simbiótica. Bataille resume: Hay un absurdo, una horrible mezcla, en esa apariencia, pero a través del absurdo, de la mezcla, del sufrimiento, una verdad de milagro. Nada en el fondo es ilusorio en la verdad del amor: el ser amado equivale para el amante, para el amante solo, sin duda, pero qué más da, a la verdad del ser.
Erotismo sagrado: [ii] Aquí ya no se habla de amantes o compromiso de seres discontinuos. El erotismo sagrado va mucho más allá.
Como se ha visto, todo erotismo nace de la nostalgia por la continuidad. Pues bien, la muerte ajena es nuestro acceso a la comprensión de la continuidad, aunque hay que advertir que es una comprensión sumamente limitada. Dentro de todas las modalidades de muerte que existen (natural, accidental, suicida, etc...) hay una que lleva la delantera en la carrera por arrojar un poco de luz al tenebroso sendero hacia la continuidad perdida, dicha modalidad es la muerte ritual. Pero a pesar de su estatus preferencial la muerte ritual (sagrada) tiene sus desventajas, y estas tienen que ver con lo inherente inefabilidad de la muerte. Ya que la muerte no nos explica la continuidad, sólo nos la hace manifiesta a través del rito sagrado. Los asistentes a un rito sagrado presencian la muerte o destrucción de una victima u objeto [iii]. Si se fija la atención debida, esta muerte violenta abre en la mente de los espectadores su propia finitud, pone en relieve su discontinuidad.
Al respecto dice Bataille: Sólo una muerte espectacular, operada en unas condiciones que la gravedad y la colectividad de la religión determinan, es susceptible de revelar lo que habitualmente escapa a la atención.
[Más adelante afirma:] El objeto [victima] se identifica con la discontinuidad, y la experiencia mística, en la medida en que tenemos la fuerza para operar una ruptura de nuestra discontinuidad, introduce en nosotros el sentimiento de la continuidad. Lo introduce por otros medios que el erotismo de los cuerpos o que el erotismo de los corazones.
Es en base a estas tres categorías del erotismo, que el eufemismo pequeña muerte va tomando forma.

IV. La pequeña muerte de Bataille.

Looks like freedom but it feels like death/
It´s something in between, I guess/
It´s closing time//
Closing time. Leonard Cohen.

La búsqueda erótica del hombre lo lleva a toparse con el orgasmo, y es en este momento donde el sujeto atisba la puerta entreabierta de la muerte. Bataille concibe al orgasmo como algo inefable, le da características místicas; el hombre sólo puede sentir el placer del orgasmo, más no lo puede expresar en palabras, y cuando trata de hacerlo, en realidad balbucea.
El propio Bataille a través de su veta literaria y poética realizó el esfuerzo de captar las sensaciones que despierta la pequeña muerte, así lo testifican textos como Historia del ojo, Lo imposible o El abad C. Dichas obras están cargadas de alusiones a la reflexión erótica de Bataille. Leer estas obras literarias sin el respaldo o bagaje filosófico del pensamiento de Bataille representa un mero lavarse la cara, y no, un zambullirse de lleno en sus eróticas aguas turbias.


 Aunque quizás él mismo sintió que no logró del todo captar las intermitencias de la pequeña muerte, porque en su ensayo La felicidad, el erotismo y la literatura (2001) muestra gran entusiasmo por la obra Sentido plástico de Malcom de Chazal (1902-1981), lo dice así:

Malcom de Chazal acaso sea el único que en la actualidad le ha dado una expresión convincente a la felicidad de la sensualidad. (Bataille, 2001 a: pág. 92)
El entusiasmo de Bataille hacia Malcom de Chazal se debe a que, según Bataille, el autor de Sentido plástico hizo algo admirable: acercarse demasiado a lo inefable del erotismo. Pero su entusiasmo no es gratuito; basta con ver como describe Malcom de Chazal al orgasmo, a la pequeña muerte:

La voluptuosidad que desencarna parcialmente, es una resurrección en miniatura. La muerte es acaso un espasmo que se prolonga en el más allá, como el primer grito del niño se emparienta con el grito de placer en su punto más alto. (…)
La voluptuosidad es la muerte en miniatura, el nacimiento lo es en grande, y la vida de punta a punta. (…)
La voluptuosidad convierte a la médula espinal en su solo dedo capaz de acariciar el cerebro desde adentro. (…) (Bataille, 2001 a: 95-96)

Es por este tipo de descripciones que Bataille no se cansa de elogiar el trabajo de Malcom de Chazal. En el ensayo La felicidad, el erotismo y la literatura, Bataille dice lo siguiente:

No se si es útil subrayar que tales frases alcanzan la cima de las posibilidades verbales: los místicos quizá nunca lograron en la descripción de sus éxtasis esta sutileza embriagada tocando con rápida precisión un punto sensible, el punto donde la sensibilidad se invierte. (Bataille, 2001 a: pág. 97)

El orgasmo como experiencia mística se erige como el punto donde el erotismo y lo religioso cruzan sus caminos. La pequeña muerte sirve de anfitriona en el banquete donde La Santa y El Voluptuoso se ven las caras. [iv]

Para entender y describir el orgasmo, y con ello comprender mucho mejor el erotismo (sexualidad humana) se necesita de una cosa: estar abierto a una experiencia religiosa, entendida como una experiencia totalmente interior, personal. Porque después de todo es nuestra nostalgia ontológica la que queremos calmar.  Este concepto de experiencia interior es la bisagra que faltaba para, ahora sí, remachar la puerta que da paso a la continuidad perdida. Si ya se tiene el medio idóneo (estar inmerso en un erotismo de corazones o en un erotismo sagrado) sólo falta tener la disposición necesaria para dejar que todo, a partir del orgasmo, fluya a su lugar de origen. Para lograr atisbar la continuidad, el ente discontinuo debe tener un talante muy específico, y al igual que aquél que espía por una cerradura, debe de contar con el suficiente sigilo como para no arruinar el show. El arrobo  de la continuidad perdida sólo inunda al ente que esté abierto a vivir la experiencia  ontológica interior.  En su texto Lo imposible Georges Bataille aborda, un poco crípticamente, el talante de la experiencia interior:

Esa región de las muchachas que va de la rodilla a la cintura y que responde violentamente a la espera, nos responde como el inaprehensible pasaje de una rata. Lo que nos fascina es vertiginoso: la insipidez, los repliegues y la cloaca tienen la misma esencia ilusoria que el vacío de un abismo en el que se va a caer. El vacío también me atrae, si no no tendría vértigo – pero muero si caigo; ¿y qué otra cosa puedo hacer en un vacío sino caer en él?- si sobreviviera a la caída, verificaría la inanidad del deseo, como mil veces lo he hecho con la “pequeña muerte”.
Con toda seguridad, y de manera instantánea, “la pequeña muerte” agota el deseo, (lo suprime) y nos pone en el estado de un hombre al borde de un abismo, tranquilo, insensible al hechizo del vacío. (Bataille, 2000 b: 43)

Al revisar todo este asunto del erotismo y de la experiencia interior como requisito necesario para ver a la pequeña muerte a los ojos, sale a la luz la siguiente pregunta: ¿Hoy en día tenemos el elemento necesario para comprender el erotismo según lo entiende el francés George Bataille?


Conclusión: ¡Como lo vio en TV! : El erotismo vulgarizado.
El sexo vende. Es común escuchar que vivimos en una sociedad donde reina el sexo. Día a día nos topamos con imágenes que se vanaglorian de ser eróticas. Y a raíz de este bombardeo, se nos ha hecho creer que somos más abiertos ante la sexualidad humana, que hemos logrado una mejor comprensión del erotismo. Paremos un momento y reflexionemos sobre lo anterior. ¿En verdad comprendemos mejor el erotismo?... Yo creo que no.
Más que comprender  todo lo que implica el erotismo, lo que hemos hecho  es vulgarizarlo. La sobre-exposición, el manoseo del que ha sido victima el erotismo ha terminado por desgastarlo. Y debido a esto, es que al toparnos con un pensamiento como el de Bataille todo nos parezca extraño. ¿Erotismo y religión? eso es o una blasfemia o una desviación (¡quizás ambos!)  El erotismo —clamamos nosotros— es lo sexual empaquetado al alto vacio y distribuido a todos nuestros hogares: ondas radiofónicas, papel, cable... erotismo wireless; el erotismo está en el aire.
El erotismo —decimos con la ceja levantada— es el lado bonito de lo sexual. Son eróticos los esbeltos cuerpos que danzan el coito. [v] 
En cambio, como se ha visto, para Georges Bataille el erotismo hunde sus raíces no en lo corporal, sino en lo ontológico-religioso. Para Bataille el verdadero erotismo es aquel que mueve las más profundas fibras del sujeto.

El erotismo real, no falaz o insípido (Bataille dixit.), es aquel que le permite al hombre atisbar por los entresijos de la muerte.
La verdadera pequeña muerte envuelve al hombre en un éxtasis religioso, que lo hace reflexionar sobre su existencia y la finitud de ésta. En la secuencia de los espasmos el hombre lee, cual código Morse, vida-muerte-muerte-vida-vida-muerte. Un S.O.S que nadie responde, porque en realidad ha nadie va dirigido. Bataille dice:

La violencia del placer espasmódico se halla en lo más hondo de mi corazón. Al mismo tiempo, esta violencia -me estremezco al decirlo- es el corazón de la muerte: !se abre en mí¡ (Bataille, 2007: pág. 37)

Para comprender esa violencia es requisito indispensable estar abierto a la experiencia religiosa, la experiencia interior, a lo imposible [vi]  como le llega a llamar el propio Bataille; ¿esa apertura se da en nuestros días? NO.  En un escrito titulado Lo sagrado en el siglo XX -recogido en el libro La oscuridad no miente-, Bataille habla de esta pérdida de lo religioso que se da en nuestros días:

En principio, resulta paradójico y, sobre todo, muy difícil hablar de lo sagrado en una época donde, en resumidas cuentas, dentro de la vida común de la humanidad, ya sólo tiene un lugar menor, casi insignificante(...) Hace poco, se edificaban santuarios en cuyo interior aún tenemos nosotros una fuerte impresión de lo sagrado. Pero las iglesias construidas hoy no dan la misma impresión. Comparadas con las de la Edad Media, les falta algo; así nos lo parece. Los arquitectos actuales construyen bancos, grandes almacenes, asilos, casas de alquiler; dentro de esos límites, conocen su negocio. Si se trata de construir una iglesia --y una iglesia es exactamente un sitio sagrado-- carecen entonces de la inspiración necesaria. (Bataille, 2001 b: 83)

Aunque en esta cita, Bataille ponga el ejemplo de la pérdida de lo sagrado en tanto que una edificación sin ninguna inspiración más allá de los materiales que la tienen en pie, nosotros podemos extender los alcances de la comparación hasta el erotismo.
Al dejar en segundo o tercer plano el sentimiento religioso (entendido como experiencia interior y no como dogma) el hombre ha desvirtuado la búsqueda erótica. Al igual que las iglesias-banco-almacén de hoy, el erotismo ha pasado a ser una mercancía, o peor aun una meta-mercancía: El sexo vende, entonces todo se oferta en base a lo sexual. Ante esta situación, no debe extrañarnos que hoy en día, la respuesta cotidiana a ¿qué es el erotismo? sea: es la programación televisiva que comienza a rodar después de las 11 pm.



Bibliografía.
Bataille, Georges. (2000 a) El Abad C.  Ediciones Coyoacán, México, D.F.
______________. (1997) El erotismo. 7° edición, traducción de Antoni Vicens. Tusquets Editores, México.
______________. (2005) Historia del ojo. Ediciones Coyoacán, México, D.F.
______________. (2001a) La felicidad, el erotismo y la literatura. Ensayos 1944-1961. Ediciones Adriana Hidalgo, Argentina.
______________. (2001b) La oscuridad no miente. Textos y apuntes para la continuación de la Summa ateológica. Selección, traducción y epílogo de Ignacio Díaz de la Serna. Editorial Taurus, Bogotá.
______________. (2007) Las lágrimas de Eros. Traducción de David Fernández. Tusquets Editores. Barcelona, España.
______________. (1999) Lo Arcangélico y otros poemas. Traducción de Pilar Ruiz Va. Editorial Visor, Madrid.
______________. (2000 b) Lo imposible.  Ediciones Coyoacán, México, D.F.
Elizondo, Salvador. (1985) Farabeuf. Joaquín Mortiz, México, D.F.
_______________. (2000) Georges Bataille y la experiencia interior, recogido dentro de libro, Teoría del Infierno. FCE, México, D.F.
García, Francisco Javier. (2008) Erotismo, Teología y Modernidad. A Propósito de la obra de Georges Bataille. Revista Eje central #22  Abril-Mayo 2008. Págs. 16-18.


[i] Este tipo de erotismo es la clave para leer la novela erótica Historia del ojo, escrita por el propio Bataille. Sin el antecedente del erotismo de los corazones, Historia del ojo no pasa de ser una novela pornográfica (carnal), y no una erótica (búsqueda de la continuidad). Además el erotismo de los corazones (y el sagrado) se puede rastrear en la obra poética de Bataille; como ejemplo  estas dos citas de distintos textos. La primera de ellas proviene de  Lo Arcangélico y otros poemas. (Traducción de Pilar Ruiz Va. Editorial Visor, Madrid. 1999) (…) “tu boca sellada a mi boca / y tu lengua en mis dientes / la inmersa muerte te acogerá / caerá la inmensa noche / / Entonces habré hecho el vacío /en tu cabeza abandonada / tu ausencia estará desnuda / como una pierna sin medias  / / esperando el desastre / en que se extinguirá la luz / seré yo suave en tu corazón como el frío de la muerte. / / (El vacío, pág. 35)
Por otro lado en su texto Lo imposible (Bataille, Georges. Lo imposible.  Ediciones Coyoacan, México, D.F., 2000) Bataille aborda la relación que se da entre la poesía y el erotismo, tal como él entiende estos dos términos. De ahí la segunda cita: “Para la especie humana existe  una doble perspectiva: por un lado, el placer violento, el horror y la muerte –exactamente la perspectiva de la poesía y, en sentido opuesto, la de la ciencia o la del mundo real de la utilidad.” (Pág.14)

[ii] El escritor mexicano Salvador Elizondo tomó como base el erotismo sagrado para escribir su novela Farabeuf o la crónica de un instante. Dicha obra nació después de que Elizondo observara la imagen de la tortura china conocida como Legn-Tché o “los cien cortes”, que  viene en el libro Las lágrimas de Eros de Georges Bataille. Así lo comenta el propio Salvador  Elizondo en su texto Georges Bataille y la experiencia interior, que es parte de su libro, Teoría del Infierno (FCE, México, D.F. 2000. Pág 73 -77) Elizondo reflexiona sobre el pensamiento erótico de Bataille y entonces cierra su texto con la siguiente afirmación: La obra de Georges Bataille viene a poner puntos suspensivos a una de las afirmaciones más turbadoras de nuestra historia y de nuestra cultura.

[iii]  Aquí Bataille está pensando en la muerte ritual a la vieja usanza, es decir la muerte ritual de seres humanos, o de animales vivos que sucumbían en el éxtasis de un santo holocausto. Dicho éxtasis era compartido tanto por los directamente involucrados (victima-ofrenda, verdugos, sacerdotes, etc…) como por los espectadores del rito en turno. Conforme las sociedades avanzaron en el tiempo, y los usos y costumbres tomaron un cariz más civilizado (quizás Bataille atacaría este punto, pero sin entrar en polémicas espero darme a entender) las muertes rituales se matizaron a través de simbolismos más refinados. Así hoy en día no se crucifica a nadie cada Semana Santa, sino que se representa teatralmente lo acontecido durante los últimos dias de Jesucristo. Igual podemos sacar a colación que en las iglesias no se come ninguna carne viva ni se bebe sangre caliente alguna, sino que se han adoptado rituales donde se simboliza lo anterior. En un plano más frívolo y festivo, también hay que recalcar que por más que una piñata se parezca al Diablo, no es ni por asomo el demonio en carne y hueso; o mejor dicho en cartón y engrudo. De esta manera Bataille ve como al atenuarse lo violento, lo apabullante y sorpresivo de la muerte ritual, el sentido de lo sagrado y la visión de continuidad que de esto emanaba, también se ha visto diluido. Más adelante se explicará un poco más este punto.

[iv] Con estos dos personajes, Bataille ilustra el objetivo de su reflexión sobre el erotismo: “La santa se aparta con horror del voluptuoso: ignora la unidad de las pasiones inconfesables de este último y de las suyas propias. Sin embargo, es posible buscar la cohesión del espíritu humano, cuyas posibilidades se extienden desde la santa hasta el voluptuoso.” (Bataille, 1997: pág. 15)

[v] Esto se puede ejemplificar con la distinción que hay entre una película erótica y una película pornográfica. La película erótica es aquella donde no se muestran los genitales de los individuos, y en este tipo de producciones, más que mostrar un acto sexual (penetración, sexo oral, etc...) lo que se hace es una coreografía que simula o da a entender que los personajes sostienen una relación sexual.
En cambio en la pornografía lo importante es mostrar abiertamente lo genital y sus distintas  actividades. Cualquier otra cuestión (trama, ambientación, estética) es dejada de lado. Está  por demás decir que ni la producción  erótica ni la pornográfica se acerca un ápice, al erotismo propuesto por Georges Bataille.

[vi] Dentro de su libro Lo imposible Bataille pugna por una poesía que se aleje de todo preciosismo, y que en su lugar tenga como objetivo captar aquello que es inefable: el orgasmo, la violencia sexual, la voluptuosidad. Entonces se puede afirmar que aquello que Bataille llama experiencia interior tiene su equivalente en la poesía en el concepto de lo imposible. Dice Bataille: “Me acerco a la poesía: pero para traicionarla.” (Bataille, 2000 b: 161)


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Para cerrar aquí estan dos canciones relacionadas con la pequeña muerte, aquella que cabe perfectamente en la frase del maestro Leonard Cohen que reza: ... parece libertad, pero se siente como la muerte.
Cafe Tacuba: La muerte chiquita. (Tomado del video usuario de youtube gera1979)
Leonard Cohen: Closing Time (Tomado de la página de youtube oficial del canadiense: LeonardCohen)


miércoles, 1 de diciembre de 2010

¿De qué sexo
es el sida?
Del nuestro
Del nuestro.
Dante Medina.


Hoy primero de Diciembre se celebra el Día Mundial de la Lucha contra el Sida. Una enfermedad que ya pasó a ser parte de los signos que marcan nuestro tiempo, porque nos guste o no a la postre (además del boom de la tecnología) habremos vívido en la época del Sida.
Mucho se habla de los distintos y terribles efectos que tiene esta enfermedad, tanto biológicos, como físicos, psicológicos, sociales y económicos. Que se resalte el aspecto negativo del Sida no es gratuito; el que nuestro sistema inmunológico pueda y sea mermado poco a poco no es cosa de juego. Un asunto tan delicado como ese debe ser abordado con conocimiento, ética y tesón. Lo entiendo y lo apoyo. Es por este mismo cariz de solemnidad que rodea al Sida, que me sorprende encontrarme con las líneas que dan cuerpo a Poemas de amor para vivir con el Sida del escritor Dante Medina (Jalisco, México. 1954). Dicho poemario está incluido en la recopilación de textos perdidos (es decir inéditos o que aparecieron sueltos en revistas, suplementos o lecturas y no en una obra per se del autor; digamos que son como los lados B o las rarezas en la música) La musa fea (Secretaría de Cultura de Jalisco y Universidad de Guadalajara, 2006).



Indalecio Dante Medina Magaña. Este autor nacido en Jilotlán de los Dolores volcó su mirada hacia otra arista del Sida (una poco abordada a mi parecer): El Sida como catalizador de Amor.
¿Qué sucede al interior de una pareja cuando el VIH se convierte en el tercero en discordia? Bueno, para empezar habría que preguntarse si lo que despierta ese menage a trois en verdad es discordia. Este tipo de asuntos estan a miles de kilometros de las fronteras que demarcan  la Medicina o la Economía, por mencionar dos formas de mirar al Sida. Quizás el Sida dentro de la pareja sea un tema más cercano a la Psicología, sí, pero por cuestiones metodológicas y terapeuticas, se abordaría con la pulcritud de un divan; entonces sería imposible dar cabida a expresiones tan pasionalmente personales como:

Doloroso
y
Feliz
               acontecimiento
         (paradoja de Dios)
Que haya hecho falta
Una enfermedad
Para que seamos felices
El uno al otro
(Pág.42)
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¿A quién de los dos
le tocó
esta ruleta
del sida?

Poco importa
Ahora lo compartimos
Y nos amamos
(Pág. 43)
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Los poemas que Dante Medina dedicó al Sida y al Amor (según yo entiendo en ese orden de aparición) son breves, apenas unas cuantas líneas aquí y otras pocas allá; esto mismo sorprende. La brevedad y lo coloquial de los poemas me asombran debido a que yo estoy acostumbrado (como la gran mayoría de nosotros) a ver al Sida como un tema con mayúsculas por doquier (esto lo digo sin ningún animo de minimizarlo, ¡Vamos!todavía tengo un poco de decencia), pero de repente aparecen palabras tan simples en frases tan breves y concisas que hablan inocentemente de cosas tan serias que no me queda de otra que hacer una reverencia. Me quito el sombrero ante algo como esto:

Tener sida
es un secreto
de ambos

Tan íntimo

Como tener un hijo
(Pág 52)
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Tanta ternura respecto a la enfermedad del Siglo no me cabe en la cabeza. No me veo como el padre de un hijo tan rapaz. Pero mi temor no me debe de cegar, es decir tampoco puedo negar que Dante Medina logra su cometido: sacar a la luz una nueva cara del Sida. Su acierto es lograr el tan añorado punto medio, no son cifras frías pero tampoco son un caudal de lágrimas; ni tan catastrófico ni tan melodramático. Encantadoramente cotidiano, eso precisamente eso... Cotidiano.

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Leonard Cohen tiene un poemario (creo que fue el primero que escribió) titulado Comparemos mitologías, el cual dedicó a su padre. El título me sigue pareciendo perfecto para un libro dedicado a un padre, ¿no?. Ahora quisiera tomar prestado ese título y devolverselo a su dueño, del padre para el hijo. Ahora pasemos a comparar las mitologías no de Cohen con su padre sino de Leonard Cohen con Dante Medina respecto al Sida.

Dice Dante Medina:

El preservativo
es la máscara
del sida

                    Yo te prefiero desnudo
(Pág. 50)

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Por otra parte, en su emblemática canción  Everybody Knows (del disco Im your man, 1988) Leonard Cohen nos dice que:

Todo el mundo sabe que se acerca la Peste/
Todo el mundo sabe que avanza deprisa/
Todo el mundo sabe que el hombre y la mujer desnudos/
Sólo son un brillante artificio del pasado/
Todo el mundo sabe que la escena está anticuada/
Pero habrá un contador en tu cama/
Que revelará/
Lo que todo el mundo sabe/

(La traducción forma parte del libro Leonard Cohen. Canciones Vol. 2 de Alberto Manzano. Editorial Espiral, España, 1998, pág. 149)
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Tanto la mitología del canadiense como la del mexicano le reclaman al Sida lo mismo: las trabas que le puso a la piel desnuda.
Cohen, el mujeriego zen, siente nostalgia por ese brillante artificio del pasado; Medina, el que le canta a la musa fea, lo lanza sin aspavientos: Yo te prefiero desnudo.

Todos estamos en la jugada.
Yo no se por qué "riesgo" es masculino, si es tan femeninamente seductor.
Cotidiano, eso es... cotidiano.
Eh ahí lo escalofriante.

No
hay
mejor sida

Que el que
no se tiene
(Pág. 36)

domingo, 17 de octubre de 2010

Im the balls-licker of the Universe… (In GDL)

Plenipotenciarios.
Pleni – potenciarios.
Pleni – poten – ciarios.
Ple – ni –po- ten- ci-a-ri-os.
P-l-e-n-i-p-o-t-e-n-c-i-a-r-i-o-s.
No.
Me lo temía: ni deletreada deja de sonar mamona
Vaya palabrita tan pedante, y los que vivimos en Jalisco hemos tenido que aguantarla, por lo menos, durante un mes (quizás un poco más). Lastimosamente así es, por aquí por el barrio andan sueltos los Plenipotenciarios; me imagino que se escribe así, con  mayúscula al inicio, si no, no serían Plenipotenciarios y después de todo ¿quién chingados soy yo para regatearles algo de nobleza? Están encerrados, por ahí quién sabe donde, charlando amena y tranquilamente con esa gracia natural que solamente otorga la diplomacia. En la vida cotidiana, en las calles que recorremos todos nosotros, en los tratos que tenemos a diario, a la diplomacia la conocemos con el nombre de hipocresía, pero eso es otro asunto (¿”cortesía”? ¡No! Eso es otra cosa; el matiz es fino pero existe).
Tengo una mente de A a B sin escalas. No logro imaginar como es despertarse todos los días y decir: Good day sunshine… soy un Plenipotenciario. No dudo de que sea una gran forma de romper el hielo: “Hola soy Jeget y soy Plenipotenciario. ¿Y tú que haces de tu vida?”, pero me es difícil visualizarlo. Si no puedo concebir a una persona así, mucho menos a un montón de ellos reunidos en una misma sala. Ojalá que se les haya prendido el foco y hayan mandado imprimir etiquetas con: Hello my name is: (seguido de un fino garabateado) Plenipotenciario. De no ser así, aquello ha de ser un caos.

Bueno, ellos están por estos lares, disfrutando la preciosa ciudad que los rodea ―mientras no vayan más allá del perímetro permitido (tourist only) todo estará bien, porque me duele decirlo pero esta ciudad es una especie de teatro de Cachirulo; toda entraña es mórbida se darán tiempo de discutir “la agenda”, que dicho sea de paso nunca concuerda con la nuestra. Es plática de adultos, ustedes saben, nada que sea de nuestra incumbencia, ni nada que podamos comprender.
El mote de “Plenipotenciario” ha de ser mucho peso para un solo gafete. Son de esos títulos que, por más que busques u ofrezcas,  no los consigues en el mercado negro. Hasta la fayuca tiene sus límites. Sin que nos tiemble la mano podemos colocarlo a la altura de otros magnánimos adjetivos como: Capo, Amo, Rey o Señor, y no cualquier señor sino… Señor del Universo.
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Dejemos hablar a los que saben.
Lo que sigue es un gran préstamo que le pido al escritor José Agustín:
En 1948, Jack Kerouac bautizó a su grupo y a la vez definió a la gente de su edad: “Es una especie de furtividad, como que somos una generación de furtivos”, le dijo a Clellon Holmes, quien lo transcribió en Go, la primera, y según dicen muy buena, novela sobre los beats, publicada en 1952; “una especie de ya no poder más y una fatiga de todas las formas todas las convenciones del mundo… Por ahí va la cosa. Así es que creo que puedes decir que somos a beat generation”, o sea una generación exhausta, golpeada, engañada, derrotada. Herb Huncle (célebre conecte y  gandalla intelectual de Times Square que surtía a William Burruoughs) le había pegado a Kerouac ese uso de la palabra “beat”, y a su vez él lo había levantando del ambiente del jazz y de la droga, donde, por ejemplo, se decía: “I´m beat right down to my socks”, algo así como “estoy molido hasta las chanclas”, “estoy madreadísimo”, “ya no puedo más”. Otros dicen que “beat” más bien significaba “engañado”, es decir, que la droga que se conectó era chafa. En todo caso, también usaban el término como participio del verbo “to beat” (deberían ser “beaten”, pero en las mutaciones alquímicas del caló el sufijo se perdió), así es que para Kerouac “beat” también implicaba “golpeado” y “derrotado”. Con el tiempo la palabra derivó en “beatnik” y, por supuesto en Beatles. Años después, Allen Ginsberg diría que “beat” era una abreviación de “beatífico” o de “beatitud”; Jack Kerouac coincidió, y En el camino asentó, refiriéndose a Neal Cassady - Dean Moriarty: “Era BEAT: la raíz, el alma de Beatífico.”Los dos tenían razón pues la religiosidad era profundísima entre los beats, además de que se caracterizaron por la entrega y la devoción con que emprendieron sus proyectos, por lo que pueden considerarse como individuos de una pureza insólita en tiempos cada vez más corruptos y deshumanizados.” ( Agustín, José. La contracultura en México. Editorial Grijalbo, De bolsillo, 2004. México, D.F. Pág. 22 -23)

De todas las acepciones a las cuales se refiere José Agustín (derrotado, droga chafa, participio del beaten, etc…) Donovan Leitch se decanta por la de “beat” como raíz de beatitud. Así lo hizo ver Donovan el trovador, en su disco del 2004 Beat Cafe. Este disco lo podemos resguardar en el anaquel rotulado con el letrero de “Disco conceptuales”, ya que de inicio a fin sigue una temática fija (tanto en el sonido del disco, como en la parte lírica y el arte del mismo, arte que corre a cargo del propio Donovan); dicha temática es la de recrear el ambiente de los cafés beats de los años 50´s y 60´s. Donovan sabe de lo que habla, por que él mismo fue, y es, una de las figuras capitales de la contracultura que se desarrolló, sobre todo en los 60´s. Cuando la fiebre beat estaba en su apogeo y la cultura hippie estaba comenzando a escalar peldaños, Donovan estaba entregando al mundo himnos como Atlantis, Sunshine Superman, Cosmic Wheels o Catch the Wind. Es por esto que Beat Cafe (el disco) suena genuino y exhala un aire de autenticidad. Lo que en iniciados en el tema  (como yo) sería un ejercicio de investigación, en Donovan se convierte en una suerte de rememorar victorias intensamente vividas y ganadas a pulso.

En una larga nota que viene incluida en el booklet de Beat Cafe Donovan dice (entre otras cosas) que dicha producción no debe ser entendida como un mero recordar épocas pasadas, NO, nada más alejado de la verdad. Lo que Donovan buscó en aquel CD del 2004 fue mostrar a las nuevas generaciones de artistas como es que en los 50´s y 60´s se logró crear algo autentico e innovador, que permeó toda la cultura popular. Los beatniks, así como los hippies lograron atraer la atención mundial hacia nuevas formas de percibir la realidad, hacia maneras novedosas de confrontar el mundo. En palabras del propio Donovan Leitch:
“en los 1960´s las letras con contenido social entraron a la música pop, desde la invasión del folk a los primeros lugares de popularidad, trayendo con él canciones sobre el movimiento en pro de los derechos civiles, anti-bélicas, con conciencia ambiental y sobre el movimiento feminista. El blues y el jazz hicieron retornar  a la música pop a sus raíces. La filosofía, la poesía beat y la meditación budista abrieron el mundo interno de la compasión y la reflexión. El mundo occidental adoptó el moderno estilo de vida del arte, y a donde iban los artistas, la masa los seguía. Todo esto surgió en los cafés bohemios, clubs de jazz y R&B, escuelas de arte y librerías de moda del llamado underground. Esto ya había pasado, varías décadas atrás en el Paris de 1846. Esto es lo que yo exploro, la visión de la “vida moderna” como se vio desde la “bohemia”. Estamos cegados por esta visión, y las nuevas generaciones deben crear su propio “café bohemio” (beat café) ―esto puede ser descrito como un estado mental, un oasis de la cultura y del actual café. En mi nuevo disco he creado un café virtual para alentar a los jóvenes a continuar la exploración.”
Ese “estado mental” del cual habla Donovan no es otra cosa que el término “beat” entendido como raíz de “beatitud” del que habla José Agustín en su libro La contracultura en México. El creador de Jennifer Juniper define su visión de lo que es ser “beat” en los siguientes términos:
“Beat: el eterno código del exiliado.
Siempre, los bohemios y los beats retaron a la codicia y la hipocresía. Ellos representaron una actitud de disidencia, enfocando una brillante luz en los absurdos de la sociedad. Expresado usualmente en el estilo de vida de una de las artes, los auto-exiliados bohemios y beats se continúan reuniendo en la libre atmosfera del café.
Donovan.”

Ante tanta elocuencia, y con la mirilla bien ajustada en el objetivo a cazar, los resultados no podían fallar; y no lo hicieron. Doce temas que no tienen desperdicio, desde el que abre la sesión Love floats hasta el que baja el telón Shambhala (estas dos con un gran aire oriental), ninguno deja mal sabor de boca. Tanto el segundo track Poorman´s sunshine como el homónimo Beat cafe juguetean con ese sonido jazzeado que tanto se enlaza con la cultura beat. En la canción Beat cafe se da un sugerente diálogo que con sus líneas nos dibuja un vivo bosquejo de lo que eran los cafés beats: I wanna go/ to a beatnik cafe/ where the lights are low/ the music is cool/ and the chicks are slow/ poet in a baret as the sax he blow/ and the bongo-boy/ go man go// Como para ponerlo de anuncio lumionoso ¿no?
La cuarta y casi intraducible Yin my yang da cuenta de esa aura de misticismo, emparentado con el budismo, que rodea a los poetas beats. José Agustin saca a colación como Allen Ginsberg se fue de viaje a la India y a Japón y regresó con una actitud totalmente renovada, Agustín habla de “una especie de satori, una iluminación que le permitió aceptarse cual era y conciliar sin conflictos sus contradicciones, sus lados apolíneo y dionisíaco, las bodas del cielo y el infierno. (Pág. 27)”
Donovan le canta a la amada (o quizás simplemente frecuentada, en esos tiempos el sexo corría libre, y uno nunca sabe que esperar con estos beats) You yin my yang/ i´ll yang your yin/ you be for me/ sweet fantasy// you black my white/… Si las chicas eran slow y los tipos les prometían yanguear su ying, imagino que todo fluía naturalmente. Las caras de satisfacción corren por cuenta de la casa.
Si los cafés beats se distinguían por esa mezcla de música con poesía y diversas artes, entonces Donovan tenía que dar cuenta de ello también. De eso se encarga el track 11 Do not go gentle, que es una musicalización de un poema de Dylan Thomas (nada más ni nada menos). Entre todo ese cúmulo de poesía, jazz, rock y folk todavía queda espacio para un blues ―cargado de todos los otros elementos―… y que blues: Lord of the Universe.
Con una guitarra grasosa, sucia y arrastrada, Donovan se enfunda el traje del Señor del Universo y canta de la manera más arrogante posible una letra con una gran carga de cinismo y un derroche de altanería. No podría ser de otro modo. Cinco minutos en el discurso de Dios (en cualquiera de sus muchas presentaciones; las ovejas, el mundo y las baterías no vienen incluidas) Antes de Lord of the Universe, el que nos miraran de arriba abajo nunca sonó tan bien.
http://www.appleseedmusic.com/donovan/beatcafe.html  (link de la disquera que lanzó Beat Cafe, donde aparecen reseñas del disco, así como una biografía del nacido en Glasgow)

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Artista: Donovan Leitch
Disco: Beat Cafe (2004)
Track # 8: Lord of the Universe ver video aquí.
Duración: 4:47
El señor del Universo.
Soy el Señor del Universo/
Es mejor que no te metas conmigo/
Soy el Señor del Universo/
Es mejor que no te metas conmigo//
Estoy por encima y por debajo/
Estoy en tu pequeño pulgar/
Estoy en cualquier lugar al que vayas a ir/
Estoy en el interior y el exterior/
Aunque los tontos lo duden/
Cuando ellos  tratan de descomponerme//
Soy el Señor del Universo/
Es mejor que por nada/
Te metas conmigo/
Soy el Rey del Universo baby/
Es mejor que no te metas conmigo/
Yo nunca vivo y nunca muero/
Todo es lo mismo para mi/
¿Cómo no lo puedes ver?/
Porque yo soy el Señor del Universo/
Es mejor que no te metas conmigo/
¡Porque te voy pisotear!//
Puedo congelar tu mar/
Puedo quemar tu árbol/
Estoy en cualquier lugar al que vayas a ir/
Estoy en el Norte y estoy en el Sur/
Estoy en tu dulce y enmelada boca/
Oh, soy el Señor, yo soy el Señor del Universo/
“Fuerza vital” es mi nombre/
Sí, soy el Señor, sí soy el Señor/
Soy el Señor del Universo/
Es mejor que no te metas conmigo/
Digo que es mejor que por nada/
Te metas conmigo//
Sabes que te amo, para mí eres tan querida/
Por eso, por favor, por favor por favor/
No te metas conmigo/
Sabes que no te debes meter conmigo/
Ooh sííí, te amo baby/
No te metas conmigo/
Si quieres complacerme, no te metas conmigo//

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Im the Plenipotenciarý of the Universe…
¡Ja!, creo que eso es pleonasmo ¿no?
Mmmm, veamos…
Plecnipotencciari Noster, qui es in GDL…
¡Ni en latín!, y si una palabra no suena cabrona en latín, entonces sí que está en problemas.
Ni como ayudarles a nuestros poderosos visitantes.
Aunque si de verborreas se trata, que tal esto:
“Plenipotenciario” Adj. y s. Dic. Archirequetecontramamón.

P.D. Decepcionante y grandilocuente (y grandilocuencia es precisamente una palabra grandilocuente; debe existir algún tropo que nos explique ese tipo de palabras, y si no, pues debería haberlo).El adjetivo de “Plenipotenciario” es grandilocuente. Soltado a bocajarro sí que impresiona, nos hace levantar las manos instintivamente, pero ya rascándole un poco más al asunto:
plenipotencia. F. Poder pleno, que se concede a otro para ejecutar, concluir o resolver una cosa.
Plenipotenciario,ria. Adj. y s. Dic. De la persona que envían los jefes de Estado a organizaciones o a otros Estados, con plenos poderes para resolver los asuntos.
En palabras llanas, sin florituras y en nuestro caló: Achichincle. ¶ Sin. 1 y 2 gato, lamehuevos.
Ipso facto:
Im the balls-licker of the Universe…

lunes, 11 de octubre de 2010

Belle & Sebastian en el Teatro Estudio Cabaret

Lo que acababa de pasar no había dejado deuda alguna. Fue una avalancha de buena música; un clásico tras otro. Simplemente se habían aventado dos dosis de antología; un menage a trois entre I´am cuckoo seguido de Step into my office y para completar ese armonioso pecado Like Dylan in the movies. Eso fue al inicio de la velada, ya más adelantada la noche (casi llegando al encore) aparecieron en fila The boy whit the arab strap, If you find yourself caught in love, Judy and the dream of horses y la agridulce Sleep the clock around. En medio de todo ese arsena, se dieron tiempo de pasar lista a sus distintas producciones, y entonces aparecieron Lord Anthony, la recien estrenada Write about love, Sukie in the graveyard, ¡Dog on wheels!, inclusive la desbordada tristeza de If you´re feeling sinister no desentonó con aquél festivo ambiente. Como intermezzo a tan rico set list: maquillaje amateur, pelotas volando por los aires, !bromas de tapatíos vs chilangos¡ y un improvisado medallero de honor. Una muy agradable velada.
Despues de todo esto, el cierre pintaba para ser sumamente especial. Así fue.
La oscuridad y el griterio que se desprende de todo encore que se digne de ser tal fueron rotos por el onírico rasgueo de una guitarra y la susurrante voz de Stuart Murdoch, quien recitaba las primeras líneas de LA CANCIÓN de Belle & Sebastian....
I was surprised, I was happy for a day in 1975....
Tanta melancolía en tan solo cinco minutos, mmmm... no debería estar permitida.
Artista: Belle & Sebastian.
Disco: Tigermilk/ Push barman yo open old wounds/ BBC sessions. (esta última versión fue la que tocaron el pasado sábado en el Teatro Estudio Cavaret)
Canción: The State I Am In______________________________________
El estado en que me encuentro.Estaba sorprendido, fui feliz por un día en 1975/
desconcertado por un sueño,/
que se quedó conmigo todo el día en 1995/
Mi hermano había confesado que era gay/
y eso me quito el animo por un tiempo/
El se había presentado con un amigo marinero/
Y lo hizo público el día de la boda de mi hermana//
Me casé impulsivamente, para salvar a un chico de ser deportado/
Ahora ella está enamorada/
Estaba tan conmovido, me movi para patear la entrepierna/
de mi tullido amigo/
Ella no estaba impresionada por que yo la haya curado durante el Sabbath/
así que me fui a confesar/
Cuando ella vio el lado gracioso, introdujimos al hijo de mi novia/
al whisky y al gin//
El sacedorte en el confesionario tiene memoria fotográfica/
para todo lo que él a escuchado/
Tomó todos mis pecados y escribió una novela de bolsilla llamada/
"El estado en que me encuentro"/
Entonces me entregué a Dios/
Hubo una pausa incomoda antes de que él dijera Ok/
Ahora paso mi día volteando mesas en Marks &/
Spencer´s/
A ellos no les parece importar//
Me entregué al pecado/
me entregué a la Providencia/
y estuve ahí, y de vuelta otra vez/
el estado en que me encuentro//
Me entregué al pecado/
me entregué a la Providencia/
y estuve ahí, y de vuelta otra vez/
el estado en que me encuentro//
Oh amor mío, podrías tener la condescendencia de ayudarme/
soy ciego y estupido/
La desesperación es el trabajo del Diablo, es la locura de los chicos/
de mente vacía/
Ahora me estoy sintiendo peligroso, paseandome en camiones urbanos, como un pasatiempo/
que es triste/
Guiame a un vivaz final/
prometo que voy a entretener a mi tullido amigo/
mi tullido amigo//
Me entregué al pecado/
me entregué a la Providencia/
y estuve ahí, y de vuelta otra vez/
el estado en que me encuentro//
Me entregué al pecado/
me entregué a la Providencia/
y estuve ahí, y de vuelta otra vez/
el estado en que me encuentro//
Me entregué al pecado/
me entregué a la Providencia/
y estuve ahí, y de vuelta otra vez/
el estado en que me encuentro//
Me entregué al pecado/
y estuve ahí, y de vuelta otra vez//

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En la reseña de El Informador se habla de la falta de los hitazos del grupo, y es verdad; pero si bien no tocaron sus canciones más populares, lograron presentar un equilibrado set. A mi parecer no quedaron a deber nadar.
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¡Ok! Ya basta de estoicismo.
¡Lo admito!:
Les faltó tocar She´s losing it.
Pero eso deja abierta la posibilidad de otra visita a nuestras tierras. ¿verdad que sí?
¿Si?
¿No?
P.D. La presentación de Los Vaselines se vio mermada por una malisima ecualización. Durante todo su acto, se los tragó su propia distorción. Nunca se escucharon sus voces, además de que todas las canciones sonaron viciadas. Una verdadera lastima, porque muchos teníamos curiosidad por escuchar sus melodías.
http://www.informador.com.mx/entretenimiento/2010/240330/6/belle-amp-sebastian-entrega-una-dosis-de-pop.htm